X, el símbolo de lo prohibido, su historia y clasificación

En inglés su nombre suena parecido a “sexo”. Y en 1951, en Gran Bretaña se designaba así al certificado para contenido explícito

  • REDACCIÓN
  • 17 de Julio de 2019
  • 19:11 hrs.
X, el símbolo de lo prohibido, su historia y clasificación
Así paso a representar a lo pornográfico (FOTO TOMADA DE LA WEB)

Alguna vez te has detenido a pensar porqué la X es el símbolo de la pornografía, pues a continuación te damos unas hipótesis que te pueden servir.

Pocas palabras empiezan en castellano por X (apenas 45) pero es una de las letras más usadas como símbolo. Normalmente, además, se trata de símbolos con un aura misteriosa. La X marca el tesoro en los mapas de piratas, nombra los expedientes sobre vida extraterrestre y representa la incógnita en las matemáticas.

En la actualidad existen diferentes teorías sobre la procedencia de esta asociación entre la equis y lo pornográfico.

Una hipótesis bastante razonable es el parecido en inglés del nombre de la letra (eks) con la palabra "sexo" (seks). También hay interpretaciones más poéticas que indican que la X, por su forma particular, es como si algo estuviera tachado y, por tanto, prohibido.

Jugando con la idea, podríamos aventurarnos y decir que el sexo es una incógnita, y que mucho sexo es una incógnita en plural, también. No obstante, la X nació en el alfabeto proto-sinaítico semita y luego fue adoptada por los egipcios cuando dominaron el Sinaí. La pronunciaban “shei” quería decir algo así como “montón” o “cualquier cosa”.

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HISTORIA DEL USO DE LA X

Los griegos importaron la equis, y después los romanos quienes además le dieron un significado extra: el número diez. Los estudiosos de la lengua afirman que fue recién en la Edad Media y gracias a los matemáticos árabes que la X se convirtió en símbolo inequívoco de la incógnita en el álgebra. En los textos antiguos, tales como el Al-Jabr, manuscrito que se escribió en Bagdad en el 820 dC, a las variables matemáticas se les llamaba “cosas” y la notación de "cosa" era la letra X.

Tras la Edad Media y en los siglos siguientes, la letra sufrió una serie de sismos internos respecto de su pronunciación, ya que tiene dos sonidos, uno fuerte y otro suave, y éste último podía ser pronunciado como s, como j, o sh -como en la palabra catalana “caixa”-. En un intento de ordenar esta cuestión, hubo jotas que mudaron a equis y al revés: Méjico pasó a ser México y relox a ser reloj.

En Argentina los nombres propios de personas que comienzan con X fueron resistidos, pero el Registro Civil tuvo que ceder hacia los años ’80, ante la fluencia de las primeras Ximenas, dado que fue ése y escrito con esa grafía el nombre de una de las hijas del Cid Campeador. Lo mismo sucedió con los Francisco Xavier, y después Xavier solos, dado que el nombre del españolísimo santo, solía escribirse con esa grafía en el siglo XVI.

Letra misteriosa, la X hace referencia a alguien o algo que no conocemos “equis persona”; y hasta cuando fueron descubiertas las huellas digitales, a las personas analfabetas se las hacía firmar escribiendo la X donde hubiera ido el nombre propio. Los rayos X fueron denominados así por su descubridor, el físico alemán Roentgen, porque desconocía la naturaleza de los mismos. Hasta hace muy poco, la letra X era usada en el lenguaje no sexista, pero fue mayormente dejada de lado por impronunciable. “Invitamos a lxs amigxs a venir…”

La X es también una cruz, y representa la encrucijada de dos caminos. Es la razón por la cual, en los mapas del tesoro, por ejemplo, el sitio donde se esconde el supuesto tesoro está marcado por una cruz. Representa el monograma de Cristo, y sobre todo en inglés, suele ser utilizada como abreviatura de cristiano y de Navidad (“xthian” y “xmas”). En inglés, muchas equis juntas van al final de una carta para significar muchos besos. Lo dicho antes, la pasión late en la letra equis y emerge cada vez que puede.

Hay apenas 45 palabras que comienzan con x pero la letra siempre tuvo una vida intensa y pasional en nuestro idioma desde que se la admitió, en el 27° lugar del alfabeto. Habrá fonemas que van y vienen como lo fueron la “ch” o la “ll”, pero la x, segura en su sitial, afirma más cada vez más orgullosa su imperio.

INCURSIÓN DE LA X EN LA PORNOGRAFÍA

Lo que sí está claro es que el primer país que usó la X para clasificar las películas con contenido explícito fue el Reino Unido en 1951 (una norma que siguió vigente hasta 1982). Entonces se utilizaba para indicar que su exhibición estaba permitida para mayores de 16 años.

Ya en 1968, la clasificación X llegó a EU (en este caso, perduró hasta septiembre de 1990). Aunque la X no significaba necesariamente que el contenido fuera pornográfico un ejemplo es la cinta “Cowboy de medianoche”, ganadora del Oscar a la mejor película en 1969, fue calificada X, sino que el contenido de la película era para adultos (podía incluir sexo y también violencia o lenguaje explícito).

Con el paso del tiempo, la industria pornográfica se ocupó de establecer, de manera no oficial, algunas subcategorías dentro de esta categoría.

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"La triple XXX significa sexo hardcore, la XX es para el sexo simulado y una calificación X es para las películas relativamente tranquilas", definía William Rotsler, director y productor de películas del género, en su libro de 1993 Contemporary erotic cinema.

En 1972 se estrenó en EU la película X más exitosa, “Garganta profunda”.

Román Gubern, catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona y especialista en estudios sobre cultura de la imagen, escribe sobre el estigma asociado a las producciones pornográficas en su libro La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas: "La señalización de tales guetos y de sus productos se ha llevado a cabo con la letra X, signo del anonimato que ilustra la consideración despectiva de las instituciones oficiales hacia el género, pero que ilustra también el anonimato conseguido por los seudónimos de muchos profesionales del género. De todos modos, la X infamante es perfectamente coherente con la penalización fiscal y publicitaria que padece este género en muchos países".

La asociación entre la X y lo pornográfico ha cobrado una nueva dimensión en internet. Desde el año 2011 existe el dominio .xxx para páginas web de contenido pornográfico. Su lanzamiento también trajo polémica, ya que se pensó que generaría (aún) más contenido de este tipo. Pero, por otro lado, se defendía que sería una forma de tener mejor clasificadas estas páginas. No ha resultado ni una cosa ni la otra, sino una tercera consecuencia: muchas empresas ajenas al sector de contenidos para adultos adquirieron el dominio .xxx para evitar que su nombre se relacionara con esta simbólica letra y los asuntos que representa.

Por ultimo sabias que en Google basta con poner XXX para que aparezcan cientos de sitios ofreciendo pornografía. Existirían unos 370 millones de sitios porno en Internet. De aquí que en 2011 se creó su propio dominio: “.xxx” y este dominio podría convertirse en uno de los de mayor uso, incluso más que “.com”.

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