Corea, México y el "Juego del Calamar"

"El Juego del Calamar" es una analogía de la vida misma, luchamos por sobrevivir y morimos sin ser tomados en cuenta

  • RAFAEL VÁZQUEZ DÍAZ
  • 30 de Septiembre de 2021
  • 22:11 hrs.
Corea, México y el "Juego del Calamar"
"Los pobres, sus deudas y el estilo de vida miserable es una de las principales fuentes de inspiración", Rafael Vázquez Díaz nos da su crítica sobre la cinta del director Dong-hyuk Hwang (FOTO TOMADA DE IG @eljuegodelcalamar_official)

El catálogo de Netflix está lleno de series y películas coreanas; no es sólo la multipremiada  "Parásitos" (2019), la irrupción del "Juego del Calamar" (2021) va acompasada de un montón de Kseries, Kdramas y Kpop (como se le conoce al movimiento musical).

¿Cómo un país del otro lado del mundo logró generar una industria cultural tan exitosa y qué costos ha tenido para ellos?.

COREA DEL SUR; UN PAÍS QUE SE ABRE

A principios de los años ochenta, Corea decidió adoptar algunas medidas proteccionistas para cuidar su industria cultural. Limitó, por ejemplo, la cantidad de películas extranjeras que se proyectaban en las salas de su país. La noticia no cayó bien en la industria hollywoodense que presentía lo que podría ocurrir, así que presentaron una queja en el Senado gringo obligando a los coreanos abrir su mercado de nueva cuenta, pero la semilla estaba plantada.

El pequeño país asiático sabía que su expansión económica no podía realizarse sin ganar la batalla cultural, por lo que a mediados de los noventas sentaron las bases institucionales para lo que se conoce como la "ola coreana". Entre las diversas medidas, decidieron aumentar el presupuesto para crear más de 300 departamentos en colegios y universidades relacionados con la industria cultural.

Destacó una entre todas: Sm Entertainment, una empresa fundada por Lee Soo-man (considerado en Asia como el "presidente de la cultura") y logró llevar a todo el mundo a diferentes artistas que revolucionaron la forma en la que entendemos la industria; los coreanos asumieron que una expansión económica debería ir de la mano con traspasar barreras culturales. La idea no era nueva; EU mantuvo una hegemonía mundial gracias a las empresas de entretenimiento que llegaron a todos lados durante el transcurso del Siglo XX.

 

EL COSTO DEL DESARROLLO ECONÓMICO

La historia -al igual que muchas producciones coreanas- no fue rosa; es conocida la explotación a sus artistas que desde muy jóvenes los obligan a asistir a centros de capacitación y aprendizaje con una disciplina muy estricta; el control de su régimen alimenticio, sus horas de sueño, las giras interminables y el cansancio son secuelas intrascendentes si está en juego el porvenir de la nación.

Los resultados los podemos ver en las películas mencionadas al principio del texto; los costos del desarrollo fueron palpables por las inmensas fortunas amasadas para un puñado, pero también por los millones de habitantes que fueron orillados a vivir en sótanos húmedos sin ningún tipo de ventilación (se les denomina "banjiha" en Corea), se crearon millones de empleos mal pagados y comenzó un abandono gradual de aquellos que ya no pudieron ser productivos, de hecho muchos adultos mayores deciden suicidarse para no ser una carga familiar.

Corea es el futuro que tenemos que evitar; siendo el cuarto país más rico de toda Asia, la esperanza de vida ha aumentado y la precariedad también. Hoy en día es muy complicado conseguir una vivienda con las mínimas condiciones de higiene y mientras el modelo económico se profundiza, más personas quedan fuera de los estándares mínimos de una vida digna.

EL JUEGO DEL CALAMAR ES EL JUEGO DEL CAPITAL

Mientras la industria sigue vendiendo y los rostros perfectos de los actores y actrices coreanas siguen conquistando las pantallas, millones de habitantes batallan todos los días para conseguir un plato de comida; de hecho ese drama es la inspiración de algunas de sus producciones más exitosas.

"El Juego del Calamar", escrita y dirigida por Dong-hyuk Hwang, muestra a más de dos centenas de jugadores que tienen una cosa en común; deudas exorbitantes e impagables que les lleva a hacer cualquier cosa para poder sobrevivir y volverse millonarios, creo que vale la pena reflexionar con más calma esta idea.

La ideología detrás del neoliberalismo más voraz -alentada por un darwinismo social- dice que aquellos más aptos para vivir con las reglas salvajes del mercado, son los que más ascienden en la escalera social ("...los más serviles, los más canallas, los más mentirosos,  los más turbios, los más abyectos" dice Paco Ignacio Taibo II en un discurso hace algunos años) y ese es en definitiva un elemento importante en la trama de las series coreanas.

Los pobres, sus deudas y el estilo de vida miserable es una de las principales fuentes de inspiración; en ese mundo donde la dicotomía es matar o morir -en el caso del Juego del Calamar, literalmente- es importante no detenerse por valores en desuso, por una moral inexistente o por la compasión humana, el premio es abandonar ese modo de vida para pasarse a lo más alto de la pirámide.

 ¿CÓMO TE CAERÍAN 800 MILLONES DE PESOS?

Chava Flores cantó a mediados del siglo pasado; "¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano? ¿A hacerte rico en loterías con un millón?" y es que el sueño de la riqueza nos parece palpable y basta nada más un pequeño golpe de suerte para amanecer en un yate en Grecia con una/un modelo sueco recostado en la cama... ¿es así de fácil?.

Al igual que "El Juego del Calamar" en este sistema somos piezas uniformadas con un número no tan visible; todos los días mueren millones de nosotros, algunos por la industria tabacalera, otros por el consumo excesivo de refrescos, miles más mueren porque nuestras avenidas siguen priorizando a los transportes motoros y menos a las bicicletas, otros fallecen por la falta de comida y otros por el abandono cuando ya son adultos mayores, la analogía a gran escala es perfectamente válida.

Lo irritante -curiosa la naturaleza humana- no es tanto por las condiciones generalizadas de pobreza, sino por el puñadito de millonarios -que al igual que la serie- observan desde sus mullidos sofás cómo el sistema de privilegios les permite aprovecharse de una mayoría pauperizada.

Cierro con la reflexión siguiente; mientras muchos nos deslumbramos por 800 miserables millones de pesos que ofrece la serie, estoy seguro que Slim se caga de la risa con sus 52 mil mdp, Sara Mora de Larrea soltó una carcajada al compararlo con su fortuna de 20 mil mdp y Salinas Pliego debe pensar que con eso apenas si podría comprarse cacahuates pues su fortuna está valuada en 13.5 mil mdp. Los verdaderos VIP de este negocio están ahí, mirándonos con una mueca socarrona, mientras que millones nos partimos el lomo para seguir soñando con una rebanadita un poco más grande del pastel.

 

(Imelda Téllez)