"Rompan todo"... y salgan a escupirle a los dictadores

"Las críticas del documental ´Rompan Todo´, se quedan sólo en la superficie", así lo expresó el sociólogo Rafael Vázquez

  • RAFAEL VÁZQUEZ DÍAZ
  • 04 de Enero de 2021
  • 19:52 hrs.
"Rompan todo"... y salgan a escupirle a los dictadores
"Ante la ausencia de carteles de conciertos -debido a la terrible pandemia del presente año- encontrar un póster que anunciaba a una docena de grupos y bandas en torno a la historia de un documental sobre Rock Latinoamericano llamó poderosamente la atención" (FOTO TOMADA DE INSTAGRAM)

Dicen que las mejores películas son aquellas que dejan a las personas pensando y que provocan discusiones en los estacionamientos del cine (y se pueden prolongar durante semanas). Casi diría que esta regla se cumple a cabalidad; hay cine -como la película "Nuevo Orden"- que genera mucha expectativa por sus temas polémicos, los discursos manejados o el material que dan para hablar el "crew" que compone una película (Actores, directoras, productores, et al) pero que apenas llega el material a las salas, se esfuma la discusión tan rápido como empezó.

"ROMPAN TODO" GENERA POLÉMICA EN REDES, ESTAS SON LAS BANDAS AUSENTES

Hay otras películas que se ganan la recomendación de boca en boca y pueden durar semanas en cartelera gracias a la constante afluencia de personas que escucharon o leyeron alguna reseña que les pareció interesante. Esto también aplica con el mundo del streaming donde los títulos compiten no sólo con otras 11 alternativas -como en el cine- sino con miles de películas de una docena de servicios que entretienen a su público apostando por creaciones propias que distinga su servicio de otras alternativas.

Ante la ausencia de carteles de conciertos -debido a la terrible pandemia del presente año- encontrar un póster que anunciaba a una docena de grupos y bandas en torno a la historia de un documental sobre Rock Latinoamericano llamó poderosamente la atención de un sector pequeñito, pero muy comprometido con la causa. Café Tacuba, Charly García, Molotov, Calle 13, Andrés Calamaro, Los Fabulosos Cadillacs y otra docena de artistas de los últimos 50 años prometía un material lo suficientemente interesante para echarle un ojito. Y quizá ahí comenzó el problema.

NO, NO SE PUEDE METER TODO EN UN DOCUMENTAL

Dirigí un par de documentales y créanme; una de las labores más arduas para cualquier documentalista es elegir el material que vas a seleccionar entre cientos de horas de grabación y contenido de archivo. El documental "Rompan Todo" hace una recopilación de la historia del rock en Latinoamérica desde los años cincuentas a la fecha; son 70 años de historia, letras, álbumes, países, artistas y testimonios que están unidos por una cuestión común (tema que abordaré más adelante) pero que a la vez enfrentaron sus problemas y retos propios.

Muchas de la críticas que ha despertado el documental está relacionado con la presencia, pero principalmente con la ausencia de algunos grupos; yo mismo reproche que no hubiera una sola mención a grupos tan maravillosos como Los Auténticos Decadentes (o la Renga), pero entiendo que intentar abarcar a absolutamente todos los grupos es una labor titánica y francamente imposible. Hay que echar mano de lo que se tiene; de los grupos de los cuales puedes usar el material audiovisual e incluso los grupos que se van a tomar el tiempo de regalarte algunos minutos para ser entrevistados. A partir de ahí se va seleccionando el material por sí solo.

Y comprendo que la decisión puede radicar en el ámbito político de generar una historia legítima e invisibilizar otras "luchas" o movimientos contraculturales que no les alcanzó la popularidad (o por decisión del productor fueron recortados) y por supuesto que se vale señalar las ausencias y complementar las historias, pero eso es otro tema distinto y la críticas en torno a las ausencias suelen ser flacas y fáciles de desechar.

YA NO HACEN A LOS ROCKEROS COMO ANTES

Un amigo, director de un medio me dijo "los rockeros son más sectarios que los morenistas" (¡gulp!) y creo que de cierta manera tiene mucha razón; en algún momento cuando las dictaduras gobernaban y hacer rock se trataba de una identidad sumamente cuestionada -y que defenderla podía llevarte hasta la cárcel- los distintos movimientos solían hacer comunidad en torno a una problemática que compartían.

De hecho el documental describe cómo algunas bandas fueron forjadas con el fuelle del autoritarismo tocando las puertas de sus casas y presenciando sus ensayos.  Hacer rock no era sólo tener el pelo divinamente largo e ir por la calle presumiéndolo; implicaba aumentar la posibilidad de que la policía te hiciera una inspección "de rutina" por el delito de portación de rostro. Algunos llegaron a comerse un par de días de detención por el simple hecho de ser y parecer rockero (o hippie, la policía no era tan buena distinguiendo entre unos y otros).

Pareciera ser que con la llegada de "las democracias" (y hay que entrecomillarlo porque aún la deuda es muy grande en toda Latinoamérica como para conceder plenamente qué hay un respeto al voto popular) los rockeros empezaron a vivir un proceso de liberalización del propio mercado y cada uno decidió correr por su propia avenida; los rockeros empezaron a atomizarse (porque diversos ya eran desde el inicio), pero aquello que les unía dejó de estar presente y empezó a ser más importante la fama, las giras, la vida excéntrica de excesos y tener los accesorios más caros. Ser rockero dejó de ser delito para convertirse en tendencia y ahí comenzaron a ahogarse los sueños de libertad en comunidad.

¿EL ROCK SE PUEDE HACER EN ESPAÑOL?

Una de la críticas más profundas al documental es porque pareciera ser que trata sobre Gustavo Santaolalla (que de entrada yo expreso mi absoluto respeto por su trabajo que me parece impecable en muchos aspectos) y una camada de artistas que fueron muy populares y que las giras, los millones de discos vendidos y la mercadotecnia ha popularizado en las últimas décadas.

"El documental no habla nada sobre rock urbano... no está presente el metal que fue un movimiento todavía más estigmatizado que el rockcito buena onda... Santaolalla no más entrevistó a los amigos que produjo", fueron algunas de las críticas que he leído y que me parece que se quedan sólo en la superficie; porque estamos hablando de rock con dos características fundamentales, fueron hechos del Río Bravo hacia el sur y fueron hechos en español. Ambas condiciones tienen repercusiones trascendentes y me enfocaré en hablar primero sobre la segunda condición.

Podemos rastrear los orígenes del rock y toda su herencia anglosajona -en gran medida también gracias al desarrollo y accesibilidad de la tecnología para producirlo- y la mayoría de los grupos que comenzaron a tocar hablan de las influencias que tuvieron en ellos bandas como los Beatles, los Rolling Stones, los Ramones, The Clash, etc. De hecho esta herencia colonial está presente cuando a grandísimas bandas en español la homologan con bandas estadounidenses o británicas (¿qué necesidad?) y está bien que se reconozcan las influencias, pero hay elementos únicos en el español que son igual de valiosos que los que constituyen al rock en inglés.

El lenguaje latinoamericano es riquísimo; podemos ser fans -o no- del reggaeton, pero ¿han leído alguna vez sus letras y notado la cantidad de palabras incomprensibles fuera de Puerto Rico?; ¿han intentado descifrar el lunfardo de muchas de la canciones más viejas del tango?; ¿han notado la diferencia abismal incluso entre las letras de diferentes regiones de un mismo país? ¡Claro! El rock que se hace en Monterrey no tiene el mismo acento ni un contenido similar al que desarrollan los chilangos, la música -en general de cualquier género- constituye una forma de reconstruir al lenguaje y popularizar formas de hablar.

LANZAN ADELANTO DEL DOCUMENTAL "THE BEATLES: GET BACK

De hecho grupos como Molotov vinieron a cambiar la forma en la que los mexicanos nos expresábamos, y no era que no existieran "poetas urbanos" u otros músicos que cantaran con un lenguaje florido, sino que Molotov permeó en todas las clases y en diferentes generaciones y su atrevimiento no sólo le costó la censura sino el reproche por faltar a las buenas costumbres y "destruir el español".

Pero no fueron solamente las letras retadoras, también las melodías requirieron una construcción paulatina que se logró gracias a echar un clavado en los sonidos propios de la región; la música prehispánica, los ritmos africanos, la música colonial y hasta la "nueva canción" (como fue denominada la música de protesta latinoamericana de Violeta Parra, Victor Jara, Mercedes Sosa, Chico Buarque, Silvio Rodríguez, Gabino Palomares y hasta Amparo Ochoa), todos estos ritmos le aportaron enormemente a los rockeros.

LA MÚSICA CONTRA LA DICTADURA

América Latina durante el Siglo XX vivió más tiempo bajo dictaduras que en democracia y el cáncer del autoritarismo se extendió prácticamente a todas las instituciones que emanaron de dichos gobiernos; la prensa y el control de los medios de comunicación, la academia y los discursos hegemónicos, la salud, las votaciones y toda la vida pública pasaba por el estricto control gubernamental y se ejercía una censura muy precisa.

Durante esos años se reprimieron manifestaciones, se desaparecieron y encarcelaron a presos políticos, se amenazó a periodistas y a docentes universitarios así como clausuraron y encarcelaron a los que se atrevían a congregarse para desafiar a las dictaduras (en alguna ocasión llevaron presa a Mercedes Sosa y a todo el auditorio que la había ido a ver, por ejemplo).

Algunas bandas tuvieron que vivir en el exilio y otras tuvieron que salir apresuradamente de sus países de origen. Cantar letras con un contenido político podía costar una amenaza o directamente el asesinato. En ese ambiente tan hostil y agreste, creció el rock latinoamericano.

Y aquí que me disculpen las bandas o los movimientos ausentes en el documental del rock, pero de verdad que no importan, el crédito y a quienes debemos rendir culto las generaciones que ya nacimos bajo otras condiciones, fueron a las millones de personas que no abandonaron la esperanza de una América Latina más justa, igualitaria, democrática y esperanzadora para todos y todas. Ellos son los que importan y están ahí, en los conciertos coreando las canciones, en la calles poblando las manifestaciones, en las casas dando la batalla cultural para confrontar a las generaciones más grandes y educar con el ejemplo a las generaciones venideras.

Esos; los consumidores del rock que están en barrios, tianguis, escuelas, mercados y transportes son los que sintonizan la radio y eligen construir eso que llamamos "cultura popular" y está muy por encima de cualquier grupo de rock en específico.

Y es que bien lo dice Andrés Calamaro en el documental -cuando habla de Patricio Rey y los redonditos de ricota- "no es música popular... ¡son los redondos!" Y es que llega un momento en el que el artista no es simplemente un cantante o una banda exitosa, es una fusión con el público, le pertenece al pueblo porque ya forma parte de sus recuerdos, de sus alegrías, tristezas y de la valiente resistencia ante el autoritarismo. Ese es el verdadero espíritu del rock.

Quizá este texto peque de complaciente con el documental y prefiera irse a la tangente sobre el papel del arte valiente en tiempos de dictaduras, pero al final de cuentas un buen documental debe de ir a los porqués iniciales, a las raíces más profundas que articula el tema del cual se va a filmar. Así que si hablamos en particular del género del rock con las características antes mencionadas (ser en español y hecho en Latinoamérica) tenemos que hablar de los contextos y de las luchas colectivas que dieron todos y cada uno de los valientes hombres y mujeres que ante una expresa decisión del autoritarismo por prohibirles tocar, decidieron tomar guitarras, bajos y baquetas y salir a escupirle en la cara a los gorilas, eso es lo verdaderamente importante y por lo que tenemos que estar agradecidos.

"ROMPAN TODO": ROSTROS DEL ROCK MEXICANO EN EL DOCUMENTAL DE NETFLIX

(Imelda Téllez)