“The Phenomenon”: los casos de ovnis más desconcertantes documentados

En The Phenomenon estudian la historia de las afirmaciones de ovnis desde la década de 1940 hasta las recientes reveladas por el Pentágono

  • REDACCIÓN
  • 27 de Octubre de 2020
  • 11:12 hrs.
“The Phenomenon”: los casos de ovnis más desconcertantes documentados
Un recorrido exhaustivo de los “informes que fueron hechos por observadores creíbles sobre cosas relativamente increíbles” (FOTO TOMADA DE YOUTUBE)

El científico Jacques Vallée tras décadas de investigación, creó la primera base de datos sobre el tema de los ovnis y su labor inspiró la figura del experto francés en “Encuentros cercanos del tercer tipo”, la película de Steven Spielberg.

Su voz atraviesa una recopilación particularmente seria y exhaustiva de los incidentes con objetos voladores no identificados, “una historia paralela a la que creemos que conocemos”, según el relato en off de Peter Coyote, que abre The Phenomenon.

De acuerdo a Infobae, The Phenomenon es un documental del ufólogo James Fox que se acaba de estrenar en numerosas plataformas digitales y que propone “examinar una cantidad de pruebas eliminadas” sobre, precisamente, el fenómeno de los avistamientos inexplicables, durante “al menos los últimos setenta años”.

FOTO TOMADA DE INFOBAE

A diferencia de otras películas sobre vida extraterrestre, The Phenomenon ha recibido elogios por los casos de ovnis que exhibe.

Entre los entrevistados de Fox más reconocidos está el ex senador Harry Reid, impulsor de un programa en el Departamento de Defensa para el estudio de ovnis, y Christopher Mellon, ex subsecretario adjunto de Defensa para la Inteligencia.

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“Todo lo que sabemos sobre la humanidad y su lugar en el universo indica que somos parte de la norma, no la excepción", dijo, con lógica sin vueltas. "Tenemos que comenzar a entender que no estamos solos en el universo”.

Fox también dialogó con Leslie Kean, autora de UFOs: Generals, Pilots, and Government Officials Go on the Record, de la gran revelación, en 2017, del Programa para Identificar Amenazas Aeroespaciales Avanzadas (AATIP) en el Pentágono, que funcionó de 2007 a 2012 para pasar entonces a áreas de inteligencia de Defensa con otro nombre, pero con las mismas funciones. Entre otros materiales que se difundieron había videos: en 2020 el Departamento de Defensa confirmó que eran auténticos.

Además de historiadores especializados en ovnis, como Chris Pittman y David Marler; ex astronautas como Edgar Mitchell, expertos en bioquímica como Garry Nolan y, por supuesto, Vallée, The Phenomenon presenta valiosos clips de presidentes como Bill Clinton o Gerald Ford, funcionarios y asesores como John Podesta y Bill Richardson. Y también testigos de lo increíble, con un segmento particularmente conmovedor: al testimonio histórico sobre un avistamiento que ofrecieron unos niños de la escuela Ariel de Zimbabwe hace catorce años suma la voz de ellos en la vida adulta.

“SI SE MUESTRA HOSTIL, TIENES QUE DISPARAR”

Una de las revelaciones más grandes es el creciente número de avistamientos en los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el país emergió, entre otras cosas, como potencia atómica. Puede que hayan aumentado por una miríada de razones, desde las psicológicas a las tecnológicas. Pero difícilmente se trate de algo casual, sospecharon los expertos consultados.

En 1955, Wiliam Coleman, piloto condecorado en la Segunda Guerra Mundial, salió de Miami para un viaje de rutina. Observó un punto brillante: “Creo que es un reflejo del sol”, pensó. Pero hacía un descenso extraño para ser solo un truco de la luz. Se acercó, “por detrás, desde la cola” y se desconcertó aún más: “Esa cosa no tenía cola ni alas”. Su sombra en el terreno era redonda: “Un verdadero plato volador”, dijo a Fox Coleman, un hombre canoso hasta la barba canosa, con todas sus medallas en una vitrina a sus espaldas.

Cuando aterrizaron, el proyecto Blue Book —la unidad de investigación de ovnis de la Fuerza Aérea— les informó, por separado, qué podrían haber visto. Y les subrayó que “la tarea de contacto con un objeto desconocido tiene un protocolo claro: si se muestra hostil, tienen que disparar”.

EL PRIMER MEMO SECRETO: ASÍ COMENZÓ EL OCULTAMIENTO

Junto con la celebración popular del fenómeno surgió una preocupación de las autoridades militares sobre cuánto comunicar a la ciudadanía. El 23 de septiembre de 1947 un memo secreto dedicado a los platos voladores” advirtió: “El fenómeno sobre el que se ha informado es algo real, y no visionario o ficticio”.

Distinguió que existía la posibilidad de que algunos fueran “causados por fenómenos naturales, como meteoros”, pero el hecho de que algunos mostrasen “características de operatividad como alta velocidad para elevarse, atributos de maniobras y acciones que se deben considera claves cuando los avistan o los contactan naves amigas y radares” complicaba la hipótesis de la naturaleza.

El teto también describió “discos voladores” metálicos, “con formas circulares o elípticas, chatos en la base y como un domo en la parte superior”. Y que siempre aparecían juntos, como una flota, algo que presentaba “implicaciones para la defensa nacional”.

OVNIS EN WASHINGTON, DC

En 1951 Gordon Cooper, futuro astronauta, entrenaba en Alemania cuando vio “extraños dispositivos que volaban por encima"; poco después Delbert Newhouse, filmó unas manchas, como un grupo de aves, pero que brillaban.

Algo similar observaron William Nash y William Fortenberry, pilotos de Pan American: una formación de varios puntos en movimiento, en forma de V, debajo de ellos, cerca de Virginia, y “a un tiro de piedra de Washington DC”, que estimaron volaba “¡a 320 kilómetros por minuto o 19.200 millas por hora!”, recordaron años más tarde. “No había manera de que si había alguien dentro no quedara aplastado contra la pared a esa velocidad, un tremendo nivel de progreso científico. Pensaron lo obvio y a la vez imposible: que no eran de este planeta”.

Entonces a pocos días, en julio 1952, "sucedió lo impensable”, dijo en su voz profunda el narrador Coyote. “La capital de la nación fue invadida desde el cielo”. Aparecieron siete cosas en el radar del aeropuerto nacional.

LA POLÍTICA DEL OCULTAMIENTO

Vallée estimó que un factor posible para el ocultamiento fue que estos avistamientnos y análisis se realizaron durante años de la guerra fría. Se conectó con autoridades de Blue Book, entre ellas J. Allen Hynek, un astrónomo con permisos de alto nivel de seguridad al que la fuerza aérea había convocado para investigar ovnis.

Al colaborar, Vallée y Hynek accedieron a trabajos y materiales del otro; en ese proceso, Vallée descubrió una carta secreta, cuya desclasificación le costó mucho, que le cambió la vida: le mostró que no era poco más que un loco suelto ya que el tema se había tomado mucho más seriamente de lo que se había creído.

LOS TESTIMONIOS DE LA GENTE COMÚN

Australia, abril de 1966: un grupo de una escuela se quedó incrédulo ante lo que veía, incapaz sobre todo de explicar la velocidad y la capacidad de maniobra que presenta el vehículo. Y cincuenta años más tarde Fox los reunió en el mismo campo donde de niños miraron, sin entender, el extraño despegue de la nave, que se ubicaba como una moneda de canto y partía sin más.

Fox convenció al profesor de ciencias de la escuela, que estaba con los niños, de que hablara por primera vez. El hombre pidió la reserva de su nombre y dijo: “Había algo físico en el cielo. Podía planear, podía moverse rápido, podía moverse más que rápido”.

NUEVO MÉXICO, 1964: EL CASO QUE LO CAMBIÓ TODO

Un hombre manejaba por encima de la velocidad máxima; el policía Lonnie Zamora lo perseguía cuando vio humo al costado del camino. Así, de completa casualidad, el conductor irresponsable se salvó: Zamora tuvo que ir a ver qué causa el fuego.

 “Estos testigos son algunos de los oficiales militares más veteranos a cargo de los armamentos más devastadores del mundo”, puso en contexto Fox. “Si lo que informan es exacto, entonces es difícil evadir que existe un patrón: los ovnis han hecho incursiones en las instalaciones nucleares militares década tras década”.

FOTO TOMADA DE INFOBAE

EL CASO ROSWELL

Uno de los segmentos más extensos —e intensos— es el caso Roswell. En 1947, cuando un ganadero encontró los restos de lo que parecía un vehículo extraño en un área de armas atómicas —allí estuvo el Enola Gay, que arrojó la bomba sobre Hiroshima—, el mayor Jesse Marcel, director de inteligencia del aeródromo militar de Roswell, fue enviado al campo a ver qué había sucedido.

Al llegar encontró una “cantidad de escombros enorme, en una superficie de 12 estadios de fútbol americano”, describió The Phenomenon. Y le dio voz a Marcel: “Había mucho diseminado, en un área vasta. Encontramos un fragmento de metal de unos 50 centímetros de ancho y un metro de largo. Y parecía que no teníamos nada en la mano. No parecía más denso que el aluminio de un paquete de cigarrillos. Y ni siquiera se podía doblar”.

¿SALDRÁ LA VERDAD A LA LUZ?

El senador Reid lo ha expresado con un juego de palabras sencillo: “Nadie ha probado que no hay nada. Y nadie ha tenido la oportunidad de aprobar que hay algo. Y eso es lo que yo hice”, dijo en alusión a destinar fondos para crear AATIP en 2007, diez años después, cuando el Times publicó su nota. “Finalmente el Gobierno admitía un programa moderno para investigar ovnis y publicó pruebas asombrosas, incluidos videos de las cabinas de los aviones militares”, destacó The Phenomenon.

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Eso no interrumpió los avances de Vallée, que actualmente analiza con Garry Noalan, microbiólogo de la Escuela de Medicina de Stanford, metales que, halló “no se parecen a nada conocido”. Los llamó “ultramateriales” porque tienen propiedades derivadas de haber sido ensamblados en el nivel molecular atómico. “Nosotros armamos nuestro uso con 80 elementos; otros están armando sus mundos con 253 diferentes isótopos. Mi intención es usar la información para tratar de armar algo, para tratar de entender sobre principios que no entendemos hoy”, explicó Nolan.

Vallée sospecha que los materiales no son naturales, sino analíticos. Y aclaró, en uno de los puntos menos atractivos pero más interesantes del documental de Fox: “Eso no quiere decir que hayan sido hechos en el espacio exterior, sino que han sido fabricados con un propósito específico que no entendemos. Y queremos entenderlo”.

(Azucena Uribe)