Entre el pudor y los estándares: Prendas que revolucionaron la moda y la historia de la mujer

Más allá de la moda, las prendas de vestir se convirtieron en parte de la revolución del sexo femenino a través del tiempo

  • REDACCIÓN
  • 03 de Agosto de 2018
  • 21:34 hrs.

Prendas de ropa icónicas que marcaron un parteaguas en la historia de la mujer, poniéndolas al filo del pudor y los estándares (ESPECIAL)

Prendas de ropa icónicas que marcaron un parteaguas en la historia de la mujer, poniéndolas al filo del pudor y los estándares (ESPECIAL)


La moda ha sido un testigo y cómplice de la lucha del sexo femenino por encontrar su lugar en el mundo, como estas prendas que cambiaron la historia de la mujer para siempre. ¿Nunca te has preguntado por qué usar cierto tipo de ropa? ¿Por qué usas pantalones? O ¿por qué usas brasier?

A lo largo de la historia, el rol de la mujer ha ido evolucionando, convirtiéndose poco a poco en lo que es hoy en día: un género libre, capaz de decidir y vivir como lo desea; sin embargo, para llegar a este punto, fue necesario desafiar los estándares "impuestos", siendo uno de ellos la manera de vestir.

Estas son las prendas icónicas que más allá de la moda marcaron un parteaguas en la historia de la mujer, ya sea como testigo, como incitador o como un compañero silencioso de la revolución del sexo femenino a través del tiempo.

PANTALONES

Hoy en día son algo usual, sin embargo antes de la Segunda Guerra Mundial sólo las “locas” se atrevían a usar tal desfachatez en sociedad. Cuando llegó la guerra, muchas mujeres se vieron en la necesidad de trabajar en fábricas, para mantener a la familia, por una labor hacia el país en tiempo de guerra, pues los hombres se encontraban en el campo de batalla. Ante esto, las mujeres tomaron los pantalones de trabajo de los hombres y abandonaron las horribles y gigantescas faldas que solían usar. Desde ese punto, se comenzó a hablar de las mujeres trabajadoras, los derechos laborales de las mujeres y con ello de los pantalones femeninos.

En 1972, una joven consejera técnica de Edgar Faure, entonces ministro francés de Asuntos Sociales, intentó entregar un mensaje a su jefe, que se encontraba en el hemiciclo de la Cámara de Diputados, pero el ujier le prohibió la entrada, debido a su vestimenta. Si es mi pantalón lo que le molesta, me lo saco ya mismo, contestó la interesada, que fue autorizada a entrar de inmediato en ese templo de la democracia.

Esa anécdota, evocada por su protagonista -la actual ministra de Justicia, Michèlle Alliot-Marie demuestra que hace apenas 40 años, a pesar de la invención del tailleur-pantalón de Yves Saint-Laurent, esa prenda tenía serias dificultades para entrar en la cabeza de los hombres cuando era llevada por las mujeres.

Durante mucho tiempo el pantalón representó un problema tanto para los hombres como para las mujeres. Sobre todo, fue instrumento de conflicto en su calidad de atributo del poder masculino.

LA MINIFALDA

Mary Quant, una joven diseñadora inglesa fue la creadora de esta prenda, que se convertiría más tarde en símbolo de rebeldía, de lucha por los derechos de las mujeres y la libertad sexual, marcada por el surgimiento de la píldora anticonceptiva. Esto vino como un movimiento en contra de la opresión de la sociedad de postguerra. El ánimo provenía de las generaciones jóvenes que deseaban romper las reglas y con ello marcar su paso en la historia.

"La minifalda fue un fenómeno extraordinario y tuvo un gran impacto ya que era parte de la cultura juvenil emergente de la década de 1960", dijo a la BBC Valerie Steele, directora y curadora en jefe del museo del Fashion Institute of Technology de Nueva York.

EL LITTLE BLACK DRESS (PEQUEÑO VESTIDO NEGRO)

 

En una época en la que predominaban los colores claros, lazos, flores, corsé y plumas, la diseñadora Coco Chanel tenía como objetivo otorgar libertad a las mujeres en la década de los 20, y lo hizo a través del diseño de prendas que proporcionaran soltura y movimiento al momento de vestirlas. 

La prenda hasta la fecha sigue siendo un ejemplo de elegancia y sobriedad, este diseño fue pensado para ser algo duradero, accesible al mercado, versátil y moderno. Algo impensable para la época, ya que el negro era asociado con el luto y era considerado indecente usarlo fuera de esas circunstancias y peor aún, era una prenda que igualaba las clases sociales, por ser asequible para un gran número de personas.

Coco Chanel no sólo revolucionó la industria de la moda, sino que al diseñar su famoso vestido negro impuso sus ideales y rompió las reglas establecidas, además de crear una prenda que perduraría para toda la vida, hasta convertirse en un básico para toda mujer.

“La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia”,  frase que describe a la perfección su creación; un vestido simple de un color sobrio, elegante y sofisticado que trascendió y fue inspiración para miles de Casas de Modas.

EL BIKINI

Esta prenda vino a crear un gran impacto entre hombres y mujeres. Su inventor, Louis Reard lo llamó así en honor al atolón polinesio Bikini, una pequeña isla coralina donde Estados Unidos estaba llevando a cabo pruebas nucleares, pues pensaba que su invención iba a generar un impacto similar. Esta prenda considerada como inmoral y escandalosa vino a captar la atención de las mujeres jóvenes, adoptándola como una prenda de ruptura con las generaciones anteriores y sus ideas conservadoras, llevándola a las páginas de la historia de la moda.

En los años 40, ninguna modelo quería lucir una prenda tan escandalosa por lo que Réard tuvo que contratar a Micheline Bernardini, una bailarina exótica del Casino de París para que mostrara su creación.

El primer eslogan de la prenda rezaba: "El bikini: una bomba atómica".

En la década de los 50, Brigitte Bardot ayuda a que el bikini tome un gran impulso luciéndolo en la playa. En Estados Unidos, las pin-up comienzan a llevarlo favoreciendo su incursión en la sociedad a pesar de que son muchas las actrices y modelos que se niegan a vestirlo.

En los años 60 se produce el boom definitivo del bikini, la prenda de baño se fabrica con nuevos materiales que favorecen que se ciña y adapte al cuerpo femenino. La actriz Ursula Andress, ayuda a aumentar su popularidad protagonizando una de las escenas más icónicas y recordadas de la historia del cine: la salida del mar de la chica Bond con un bikini beige, armada y fabulosa.

En los 70  el bikini disminuye su tamaño y los diseños son cada vez más transgresores.

EL BRASIER

Probablemente hoy lo veas como un objeto de tortura que amas quitarte al llegar a casa, pero anteriormente era un signo de liberación. Fue Mary Phelps Jacob la creadora del sostén actual, quien lo hizo uniendo dos pañuelos de seda con listones. Esto era un enorme cambio ante el uso habituado del corsé. El “backless brassiere” era cómodo, dejaba respirar y era un cambio gigantesco en favor de la comodidad y la libertad de las mujeres.

Esta prenda también ha sido satanizada, en especial en los 60 cuando las feministas lo quemaban como símbolo de la lucha por los derechos de las mujeres, a pesar de haber sido inventado por una chica feminista.

Durante los años veinte, al mismo tiempo que la actriz Mae West popularizaba esta prenda, la modista judía de origen ruso, Ida Rosenthal, ideó diferentes tallas de sujetadores en función de la anatomía de la mujer.

La industria cinematográfica propició grandes cambios en el sujetador. Howard Hughes, el obsesivo director y productor de cine, pidió a un ingeniero aeronáutico que construyera una pieza de sujeción para el pecho de la debutante Jane Russell (en la foto), quien protagonizaba The Outlaw, filme que él producía.

La actriz Marylin Monroe se declaró fan de este modelo puntiagudo que exhibió en el filme Con faldas y a lo loco, una pieza de ingeniería, cuya transformación principal vino de la mano del cine.

EL SMOKING

Otro más de la mente de Yves Saint Laurent, en 1966 presentó un traje hecho para mujeres, compuesto de un saco, pantalón, una camisa blanca, fajilla y corbata de seda. Esta prenda buscaba un look más andrógino, empoderando a la mujer, mostrándola como alguien que puede tomar el poder y las riendas de su vida. Pasó a ser una de las prendas favoritas de las feministas que abogaban por los derechos de las mujeres.


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