Las monjas anónimas que contaron 236 mil estrellas

La Specola vaticana, uno de los observatorios más antiguos del mundo, rindió por primera vez un homenaje a cuatro monjas anónimas hasta ahora

  • REDACCIÓN
  • 05 de Octubre de 2018
  • 00:00 hrs.
Las monjas anónimas que contaron 236 mil estrellas
Foto: EFE

Uno de los observatorios más antiguos del mundo, la Specola vaticana rindió por primera vez un homenaje a cuatro monjas que habían estado anónimas en su labor y que tras ser descubiertas hace un par de años, este observatorio decidió rendirles un homenaje dentro de su museo, e donde dejaron de ser anónimas al revelarse por primera vez  sus nombres verdaderos.  

Emilia Ponzoni, Regina Colombo, Concetta Finardi y Luigia Panceri, conocidas como las monjas de las estrellas, nacieron en Lombardía, región del norte de Italia, a finales del siglo XIX, quienes con su labor, contribuyeron con una tarea fundamental para este Observatorio: se pusieron a contar las estrellas y llegando a catalogar 236 mi estrellas.

Fue gracias a Sabino Maffeo, un sacerdote jesuita que labora en el Observatorio fue quien encontró los nombres de las hasta entonces monjas anónimas mientras organizaba una serie de documentos y en donde empezó a investigar la historia de las religiosas, ya que a pesar de que sus rostros ya se podían apreciar en varios libros, eran desconocidas para todo el mundo.

"Las llamaban cariñosamente las chicas-calculadoras por su capacidad y precisión a la hora de catalogar las estrellas. Se eligieron mujeres porque se consideraba que eran mucho más precisas y pacientes que cualquier hombre", señala Gabriele Gionti, cosmólogo de la Specola.

Estas hermanas religiosas formaron parte del proyecto "Carte du Ciel", cuando en 1887, en vísperas de la Exposición Internacional de París, los observatorios astronómicos de todo el mundo y entre ellos la Specola acordaron distribuirse partes del cielo para observarlo y hacer por primera vez una mapa celeste.

Dentro de sus labores, estaba el apoyar y servir a las personas encargadas de visualizar las complicadas placas fotográficas que tomaba en aquel entonces el telescopio vaticano, trasladarlas a papel y catalogarlas.

El jesuita John Hagen, que llegó a Roma desde Washington, pidió específicamente que fueran mujeres y se pensó entonces en el Instituto de Monjas de la María niña, por su proximidad al Vaticano, donde entonces se encontraba el observatorio.

Aunque en un principio la madre superiora no se mostró de acuerdo en destinarlas a la ciencia en vez de a obras de caridad, finalmente aceptó, cuenta Sabino Maffeo.

Las cuatro jóvenes fueron educadas como verdaderas astrónomas, realizando su labor de contar y catalogar por once años, hasta 1921, habían catalogado ya 236 mil estrellas, según señala Paul Mueller, subdirector de la Specola vaticana.

Muchos de estos mapas celestes que conserva la Specola del proyecto "Carte du ciel", que finalmente no logró completarse y que realizaron las monjas, serán ahora digitalizados. "Su precisión ha sido en algunas partes superada por la tecnología pero la mayor parte es muy precisa", señala Gionti.

La periodista estadounidense Carol Glatz que reveló la noticia para el Catholic News Service, relató que el papa Benedicto XV agradeció personalmente su trabajo recibiéndolas en el Vaticano en una audiencia privada en 1920, y en 1928, Pío XI les entregó una medalla de plata en reconocimiento a su labor.

En documentos de los archivos de la Specola vaticana se menciona su "prontitud y diligencia" y su "celo superior a cualquier elogio para un trabajo tan extraño a su misión".

Con información de EFE