Bondage, rosebud y otras tendencias sexuales que terminan en tragedia

Aventurarse a una nueva práctica sexual puede resultar nocivo para la salud, aquí te decimos cuales son los riesgos de practicar algunas tendencias sexuales

  • REDACCIÓN
  • 13 de Mayo de 2020
  • 21:20 hrs.
Bondage, rosebud y otras tendencias sexuales que terminan en tragedia
Fisting, bondage, rosebud y otras riesgosas prácticas sexuales que pueden ser trágicas para la salud (FOTO TOMADA DE WEB)

Para romper la monotonía bajo las sábanas es muy común recurrir a juegos eróticos, experimentar nuevas posiciones o hacer realidad las fantasías sexuales. Esto para alcanzar un nuevo nivel de deseo y satisfacción plena, pero para poner en práctica cualquier experimento, debes tener muy en cuenta que la práctica sexual debe ser segura.

De acuerdo con Muy Interesante, además de cuidarnos de las enfermedades de transmisión sexual, el sexo seguro también significa no dañarnos física y emocionalmente, muchas tendencias sexuales podrían terminar en lamentables tragedias si no se practican con las precauciones necesarias.

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Existen tendencias y prácticas sexuales que podrían significar un alto riesgo a la salud, a continuación te nombramos algunas para que antes de prácticarlas con tu pareja, tomes en cuenta los peligros y efectos secundarios posiblemente irreversibles.

Bugchasing

Esta práctica consiste en "cazar al VIH", así como lo lees, se trata tener encuentros sexuales con el objetivo expreso de adquirir el virus del sida.

El sexólogo Carlos Horrillo asegura que las personas realizan esta práctica porque tienen una ´falsa percepción del peligro´ de contraer el VIH. Además, es una práctica relacionada con el sexo salvaje y con la búsqueda de emociones intensas.

El bugchasing, también es conocido como como bareback o serosorting.

Fisting

Consiste en introducir el puño en la cavidad anal (ocasionalmente, también la vaginal). Es una práctica bastante conocida en la comunidad LGBT+. Suele realizarse en fiestas de fetiches exageradas y muy frecuentadas. Las personas muy pasivas llegan a incluir esta práctica en su vida sexual cotidiana.

Puede parecer una práctica liberadora sexualmente hablando, por su componente extremo, pero conlleva riesgos muy peligrosos. Los efectos secundarios del fisting son daños en los esfínteres y generar muchas enfermedades, esta vez, no de transmisión sexual: problemas de próstata, incontinencias, hasta problemas en el intestino.

Chemsex

Es un nombre que se ha popularizado últimamente para denominar al sexo practicado bajo los efectos del alcohol y otras drogas (sustancias que favorecen la desinhibición y el placer sexual) habitualmente, en fiestas denominadas ´con químicos´ (la terminología hace referencia a las palabras inglesas ´sex´ y ´chemical´).

El riesgo que conlleva reside principalmente en que el sexo suele realizarse sin protección y entre múltiples parejas sexuales.

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FOTO TOMADA DE FACEBOOK

Slamsex

Muy relacionada con la anterior, es el sexo que se produce en paralelo con el consumo de drogas que implican la utilización de una jeringuilla, u otros elementos que se comparten entre usuarios. Así, a los riesgos de las prácticas sexuales sin control bajo el efecto de estas drogas se le suman los peligros de compartir jeringas, lo que puede implicar contraer enfermedades, como la hepatitis B. Por no hablar del riesgo que supone, en sí mismo, el consumo de estupefacientes.

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El muelle

Es un peligroso juego sexual que se ha hecho muy popular, y del que se tiene constancia entre algunos grupos de adolescentes. Consiste en varios jóvenes varones sentados en círculo con el pene erecto, y una o varias chicas que juegan a la penetración con ellos, hasta que uno de ellos no puede evitar eyacular, y pierde el juego.

Según la edición digital de la revista Ser Padres, ´el muelle´ no solo es peligroso por presentar un riesgo elevado de contraer diversas infecciones de transmisión sexual, sino también porque puede suponer un perjuicio para el desarrollo afectivo-sexual de los adolescentes que lo practican. Por tanto, para evitar que los jóvenes caigan en este tipo de conductas de riesgo, es imprescindible una buena educación sexual.

Bondage

 El bondage es una práctica que pertenece al BDSM (sexo extremo, que implica el dolor físico para la excitación). Consiste en utilizar ataduras para inmovilizar a la pareja sexual, y realizar así una fantasía de dominación. Atención: las fantasías sexuales son beneficiosas y sanas, y no tienen por qué ser nocivas. Pero el peligro del bondage reside en un mal uso de dichas ataduras, que puedan provocar lesiones, o incluso ahogamientos involuntarios.

Un estudio publicado en 2017 catalogaba el bondage como una actividad tan sana como practicar el golf, "siempre y cuando se realice bajo pleno consentimiento y en un clima de afecto y respeto entre ambos participantes".

FOTO TOMADA DE FREEPIK

Asfixia erótica

Como la anterior, también es una práctica frecuente en el BDSM. En el sexo, las  fantasías que tratan de emular situaciones de peligro no tienen por qué ser peligrosas, siempre que se realicen con plena consciencia, consentimiento y con sentido común.

Pero la asfixia erótica adquiere poder cuando se impide el flujo del aire, no en cualquier momento del acto sexual, sino justo en el momento del orgasmo. Puede practicarse en compañía o a solas (asfixia autoerótica), y conlleva muchos problemas, dado que el ahogamiento puede salirse del control del individuo o de su pareja sexual.

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FOTO TOMADA DE PEXELS

Stealthing

Como la mayoría de las prácticas recogidas en esta galería, el poder del stealthing reside en la emoción de practicar conductas de riesgo.

Consiste en retirar, sin previo aviso y sin consentimiento, el preservativo del pene en pleno acto sexual (tanto por parte del hombre como de su pareja sexual) Un acto muy grave dado que el consentimiento en todas las áreas de la relación sexual (incluido cómo abordar la profilaxis) es la clave para disfrutar de una sexualidad libre.

Por ello, muchos consideran esta práctica un abuso sexual, dado que puede atentar contra la libertad y la indemnidad sexual del otro.

FOTO TOMADA DE FREEPIK

Coprofilia

Esta práctica entra en la categoría de parafilia sexual. Las parafilias son conductas sexuales que, lejos de considerarse peligrosas, tienen como objeto del deseo sexual algo fuera de lo común. En principio las paralifias no deberían ser nocivas para la salud, siempre que vayan asociadas a libertad sexual y salud psicoafectiva.  Pero, en este caso, la coprofilia puede resultar altamente dañina.

La coprofilia implica introducir las heces (humanas, normalmente) en el juego sexual como objeto de deseo. Las heces son material de desecho, y están plagadas de bacterias, como la E. coli, que puede provocar diversas infecciones peligrosas para la salud.

La coprofilia no tiene por qué implicar coprofagia (ingestión de heces), aunque en ocasiones también se recurre a esta práctica.

FOTO TOMADA DE FREEPIK

Electrofilia

Esta curiosa parafilia implica la excitación sexual obtenido a partir de leves descargas eléctricas. Como la anterior, es una parafilia que, en este caso, puede ser muy peligrosa para la salud, porque las descargas eléctricas pueden quedar fuera de control.

Si la intensidad de la descarga es muy alta, podría producir dolor, contracciones musculares involuntarias, paros respiratorios e incluso la muerte. Hay que tener en cuenta que, en ambientes húmedos, esta práctica es especialmente peligrosa, dado que el agua es conductor de la electricidad.

Hematolagnia

La hematolagnia (hemo-, sangre) implica provocar pequeños cortes o heridas en el propio cuerpo o el de la pareja sexual para excitarse.

En general, las lesiones, aunque sean poco profundas, no son compatibles con la buena salud. Además, algunos virus se transmiten a través, precisamente, de pequeñas heridas abiertas. Por ejemplo, el VIH se transmite más fácilmente mediante el sexo anal, dado que la penetración por este orificio suele implicar imperceptibles microfisuras anales que se conviertan en una vía de entrada al organismo a través de la sangre.

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FOTO TOMADA DE 1ZOOM.COM

Rosebud

Se trata de una de las prácticas más peligrosas y, para muchísimas personas, inverosímil y desagradable. El rosebud (algo así como "capullo de rosa") es la salida del recto a través del ano.

Aunque existe como categoría pornográfica, esta salida anormal del recto se considera una patología médica, en este caso, denominada prolapso rectal; se produce porque el recto se debilita. Las causas varían, desde el debilitamiento del suelo pélvico hasta una fuerte diarrea o, por el contrario, estreñimiento.

Que ocurra esto puede resultar, como es natural, doloroso, y trae una serie de inconvenientes. Las personas que se provocan esta especie de 'hernia' voluntariamente, como parte de un ritual sexual, se exponen a tener que someterse incluso a una cirugía para reparar la zona.

(Aline Núñez)