El neoliberalismo no es cambio, es viejo continuismo

La revista Forbes de México, en su número de marzo de 2013, publica un artículo de Paola Palma en el que esta afirma: “México está de moda. Periódicos extranjeros, calificadoras de inversión, organismos internacionales, señalan su potencial económico y lo destacan como uno de los mercados emergentes más sólidos. Además, le auguran un promisorio futuro como una de las economías más importantes en los próximos 50 años (…) Aprovechar que México esté en boca de todos es una oportunidad inmejorable para revisar las restricciones que impiden detonar su potencial económico y eliminarlas. Este es el siguiente paso para crear condiciones sostenibles que, en el largo plazo, permitan al país colocarse entre las economías de mayor crecimiento”.

  • MARTÍ BATRES
  • 27 de Octubre de 2013
  • 00:00 hrs.
Se trata de una nueva campaña para convencernos de que es necesario continuar con las reformas económicas que empezaron hace treinta años, presentándolas como una innovación, como el último grito de la moda, que en efecto nos traerán “en el largo plazo” crecimiento. Parece que estamos escuchando a los voceros de hace cinco sexenios. La diferencia es que ya llevamos 30 años de desastre económico, y “largo plazo” ya llegó sin que se acompañara del crecimiento.
El mismo número de la citada revista contiene un reportaje en el que Oscar Machado documenta el aumento de la pobreza en México, y concluye que ésta sólo puede disminuir si el país crece al menos en un 7% anual. Cita a Luis Foncerrada para introducir el tema que le interesa: “El FMI asegura que la infraestructura mejora la distribución del ingreso, y esto es fundamental para la pobreza, ya que no sólo la reduce sino que la elimina (…) Si se abrieran varios sectores (como el energético) a la inversión privada…estaríamos creciendo a tasas similares a las de Corea del Sur, que invierte 27% del PIB y crece al  7%" En otras palabras, según este reportaje, si se privatiza el petróleo se acaba con la pobreza en México. La ecuación es sencillamente delirante, la realidad  nos dice otra cosa. La evolución de la pobreza narrada en el propio reportaje es producto precisamente de “abrir” casi todos los sectores durante  tres décadas. ¡Abrir sectores estratégicos a la inversión privada no terminó con la pobreza, la profundizó! ¡Y ahora se pide abrir el último sector que queda en manos de la nación!
En el mismo tono discursivo, el actual gobernante de México, Enrique Peña Nieto, afirmó en esos mismos días de marzo que era “necesario eliminar los obstáculos que impiden a México detonar todo su potencial económico”. Es impresionante la sincronía del discurso. Es la misma tesis: desde el Fondo Monetario Internacional hasta la revista Forbes, pasando por el Banco Mundial, el Banco de México, el gobierno federal y el Consejo Coordinador Empresarial.
Cualquiera que no conozca la historia reciente de México podría pensar, después de leer textos como los anteriores, que no ha pasado nada en este país en las últimas décadas, que se encuentra intacto el viejo modelo económico nacionalista, que los neoliberales no han podido realizar ninguna de sus reformas y que por lo tanto, desconocemos los efectos positivos que estas tendrían para la economía nacional. Pero este discurso ya lo escuchamos.
¡Con el discurso de que hay que quitar los obstáculos para el crecimiento, se han realizado no una, sino docenas de reformas estructurales! Pero después de cada una el resultado es desastroso, nos sumergimos en nuevas crisis y se alarga el estancamiento.
Como dice José Luis Ávila en su libro La Era Neoliberal: Historia económica de México “Las medidas de política económica aplicadas por el gobierno de Miguel de la Madrid fueron presentadas como ‘amargas y dolorosas’, pero necesarias para superar la crisis que heredaban de las administraciones ‘populistas’ de Luis Echeverría Álvarez y José López  Portillo".
Seis años después, Carlos Salinas prometía al comenzar su gobierno: “Postulo una nueva época de crecimiento. Iniciaremos la recuperación de los niveles de vida…la recuperación económica debe alcanzarse con la menor demora posible…Crearemos las condiciones para que los mexicanos se instalen a vivir con decoro y no a sobrevivir con estrechez”. En su primer informe, el 1º de septiembre de 1989, igual que los analistas de la revista Forbes lo hacen 24 años después, Salinas planteó: “una economía más abierta a la iniciativa y la inversión no estatal se conducirá, sin duda, para servir a los objetivos nacionales de la soberanía y la justicia social”. Y en su segundo informe de gobierno, Salinas dijo: “Queremos que México sea parte del Primer Mundo y no del Tercero”. Como se supo después, “poco importó que la oferta de crecimiento de 6 por ciento del Producto Interno Bruto para 1994 no se cumpliera ni a la mitad. Tampoco que el millón de empleos anuales no haya sido una realidad”.
Por su parte, durante su campaña por la presidencia de la república, Ernesto Zedillo declaró: “Vamos a crear los empleos que México necesita. Vamos a avanzar con estabilidad, hacia la economía del futuro, a una economía más participativa, a una economía con bienestar para las familias. (…) La inversión privada es un motor fundamental del crecimiento económico sostenido (…) La inversión extranjera debe continuar siendo un apoyo complementario a la inversión nacional, ya que permite adquirir tecnología de punta y representa un vínculo con los flujos internacionales del comercio y la producción. (…) El impulso a la inversión…permitirá que en 1995, el Producto Interno Bruto crezca a un ritmo de por lo menos el doble de la tasa de crecimiento de la población”.
Como candidato a la presidencia de la república, Vicente Fox ofreció: “Crear las condiciones para que la economía crezca a tasas de 7% y genere, cuando menos, un millón 300 mil empleos anuales”, a través de “un modelo económico donde el ser humano y el desarrollo de sus cualidades esenciales sean el objetivo: una economía humana y moderna”.
Ya no abundemos en el penoso caso de Felipe Calderón, que en su campaña por la presidencia de la república pregonaba: “Queremos un México triunfador, un México ganador, un México donde todos tengan trabajo. Voy a ser el presidente del empleo”. Su administración, como sabemos, se coronó con el mayor decrecimiento económico de la era contemporánea: -6.5 %, y la más grande tasa de desempleo: 6.5 %.
Twitter: @martibatres