El proyecto de la ignominia

El cerco ha puesto muy nerviosos a los senadores del PRI y el PAN. Han estado atarantados estos días: se citaron el miércoles, luego la tarde de ese día, luego el jueves en la mañana, vienes en la mañana y hasta ayer por la tarde soltaron el proyecto de dictamen, el documento de la ignominia con el que pretenden entregar a las compañías extranjeras la riqueza petrolera de los mexicanos. En este documento ratifican el propósito de privatizar y extranjerizar el hidrocarburo.

  • MARTÍ BATRES
  • 08 de Diciembre de 2013
  • 00:00 hrs.

De inmediato, quienes participan en el cerco humano al Senado rechazaron tajantemente y en todos sus términos el llamado pre dictamen realizado por legisladores del PRI y el PAN porque en ese documento se insiste en los contratos de  utilidad compartida, se agregan los contratos de producción compartida y se desglosan diversas formas de pago en efectivo y en especie.

También despoja a Pemex la facultad de celebrar contratos y habilita al gobierno federal para hacerlo y asignar a empresas transnacionales las funciones que al día de hoy son exclusivas de la paraestatal.

Asimismo, extienden la privatización a la exploración, explotación, refinación y transportación del petróleo. Es decir, el PRI y el PAN están en la línea de privatizar toda la cadena de producción del hidrocarburo. Quieren una privatización total del crudo y de sus agregados de valor.

No sólo eso, este proyecto de dictamen pretende utilizar sus 21 artículos transitorios como sustituto de la ley secundaria correspondiente, lo cual es un abuso y una seria anomalía porque los artículos transitorios se utilizan para establecer la  vigencia de una ley o para explicar una contradicción que pudiera haber con algún otro ordenamiento y, en este caso, este recurso es utilizado para desglosar una ley secundaria y así blindarse contra reformas posteriores ya que los artículos transitorios sólo pueden modificarse con mayoría calificada de dos terceras partes en los órganos legislativos federales y con la aprobación de la mayoría de los congresos locales.

¡Es inaudito! Lo que pretenden hacer los senadores con este proyecto es una trampa anticonstitucional.

Pese a todo lo anterior, quienes se oponen a la privatización seguirán por el camino de la lucha pacífica, no se desesperan, mantienen el entusiasmo, siguen adelante y mantendrán el cerco el tiempo que sea necesario.