Evaluar para Mejorar: El Centro CLEAR-CIDE en México

  El pasado 11 de junio, el Presidente Felipe Calderón, acompañado de Cheryl W. Gray , Directora de la Oficina de Evaluación y Seguimiento del Banco Interamericano de Desarrollo, del Director General del CIDE Enrique Cabrero y del Secretario de Hacienda José Antonio Meade, hizo el anuncio oficial de la decisión de un comité internacional integrado por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo entre otros patrocinadores, de ser la sede del Centro CLEAR (Center for Learning on Evaluation and Research) para América Latina y el Caribe de habla hispana.

  • 29 de Junio de 2012
  • 00:00 hrs.
Esta decisión es sin duda un reconocimiento a la trayectoria del Centro de Investigación y Docencia Económicas, una institución pública de enseñanza superior de excelencia, especializada en formar profesionales y desarrollar investigación para mejorar la calidad de las políticas públicas en México.
 
Con esta distinción, la comunidad internacional de evaluación, a través del Banco Mundial y el Banco Interamericano, reconoce por un lado el prestigio y trayectoria académica del CIDE, pero también los esfuerzos y avances de México por implantar un Sistema de Evaluación del Desempeño en la administración pública federal y lograr que los presupuestos sean elaborados con una orientación hacia el logro de resultados.
 
Evaluar la gestión del gobierno significa contar con elementos para mejorarla. No se puede establecer el rumbo correcto de las políticas públicas si no se sabe de dónde vienen y hacia dónde van; no es posible mejorar lo que no se ha medido; es inadmisible hacer comparaciones en el desempeño de dos o más programas si no se cuenta con parámetros objetivos; no puede fomentarse un ambiente de reflexión, análisis y discusión sobre le mejora de la gestión si no existe información confiable sobre el desempeño del gobierno.
 
El Presupuesto con base en Resultados y la evaluación de programas de gobierno ha permitido en los países que lo estamos instrumentando enfocarnos más en los resultados concretos de la actividad de los gobiernos, en lugar de enfocar la atención al simple control de los recursos y el cumplimiento ciego de las normas, que por sí mismas no agregan valor.
 
Este cambio de visión que impulsa el Presupuesto con base en Resultados, implica alejarse de la atención primordial que dan los ejecutores del gasto a los procesos y normas, para centrarse en los resultados y el impacto que dicho proceso genera.
 
Mientras que los presupuestos tradicionales miden los recursos gastados, y las decisiones de asignación se hacen de acuerdo a una dinámica inercial, el Presupuesto basado en Resultados toma en cuenta el impacto que las políticas y acciones de gobierno tienen en la sociedad, considerando objetivos, metas e indicadores medibles. El Presupuesto basado en Resultados no solamente genera información útil sobre cuánto se gasta, sino de cómo se gasta y, más importante, aporta datos útiles para saber cómo se puede gastar mejor.
 
La generación de información sobre desempeño permite atender un doble propósito: por un lado, permite a los gobiernos medir el grado de avance en el logro de sus objetivos y por el otro, generar datos para el análisis y la discusión dentro del gobierno, pero también ante la sociedad, sobre qué programas funcionan, cuáles se pueden mejorar, cuáles deben permanecer y cuáles deben desaparecer, redimensionarse o fusionarse.
 
En México, como en otros países que han iniciado el trabajo rumbo a una gestión por resultados, el Presupuesto con Base en Resultados representa un reto a la constancia, pues implica realizar acciones cotidianas de todos los involucrados en la administración pública, con la probable desventaja de que el producto del esfuerzo puede verse claramente sólo después de pasados algunos meses o, en algunos casos, años. Lo más probable será ver en plenitud sus virtudes en un horizonte de mediano plazo, por lo que la permanencia y continuidad de este esfuerzo, en un escenario de cambio de administración, es fundamental.
 
México fue pionero en América Latina en el uso de metodologías robustas para evaluar el desempeño de la política social, especialmente a partir de 1997, cuando se evaluó el programa Progresa/Oportunidades. Dentro de la comunidad internacional vinculada a temas de desarrollo social, esta evaluación es considerada como una de las de mayor influencia y sigue siendo mencionada como un antecedente importante a nivel internacional.
 
Los intentos por establecer la evaluación de los programas federales como una práctica cotidiana del gobierno, vienen de mediados los 70’s. Sin embargo, solo a fines de los años 90 las reformas sobre evaluación y de gestión basada en resultados comenzaron a arraigarse en la administración pública federal. Uno de los catalizadores del proceso de institucionalización de la evaluación fue sin duda la creación del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL). Las características únicas del CONEVAL —concretamente su independencia, capacidades técnicas y mandato legal—le han permitido avanzar en la construcción del Sistema de Evaluación del sector social y a la vez ejercer una importante influencia sobre el desarrollo de la gestión basada en resultados en el gobierno federal.
 
México representa el caso de un país que logró transitar de un modelo de evaluación limitado, concentrado en áreas muy específicas de la administración como la política social, hacia un sistema de evaluación cada vez más sofisticado, que hoy abarca la totalidad del gobierno Federal, con metodologías diferenciadas, capacidades cada vez mayores e injerencia progresiva en la toma de decisiones del gobierno, especialmente en lo que respecta a asignaciones presupuestarias.
 
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público coordina el Sistema de Evaluación del Desempeño que compendia y procesa la información sobre el desempeño de los programas presupuestarios y la procesa para tomar decisiones sobre modificación y mejora de las reglas de operación de los programas; modificaciones en el diseño y procesos de las políticas; decisiones de asignación de presupuesto; redimensionamiento, fusión o eliminación de programas; redefinición de la población objetivo y de las metas del programa, entre otras decisiones.
 
La Creación del Centro CLEAR, que generará conocimiento, investigación, capacitación e intercambio en temas de evaluación y presupuesto basado en resultados, potenciará las capacidades de México y de la región de América Latina para avanzar en la consolidación del uso de los resultados de las evaluaciones en el ciclo de las políticas públicas.
 
Los centros CLEAR (México es uno de cinco países en el mundo en contar con un centro como éste) se especializan en la construcción de sistemas nacionales y locales de monitoreo y evaluación para medir la eficacia y eficiencia de los resultados de las políticas y programas gubernamentales, a través de la investigación aplicada, la capacitación y los servicios de asistencia técnica que facilitarán la formación de capacidades y promoverán una cultura del desempeño orientado a resultados.

Este proyecto, qué duda cabe, es una buena noticia para el CIDE y para México, pero sobre todo para la comunidad evaluadora de nuestro país, que desde el gobierno, la academia y la sociedad civil, han trabajado los últimos años por un mejor diseño de políticas públicas y una mejor calidad del gasto de los gobiernos que al final se traduzca en beneficios concretos en el nivel de vida de los ciudadanos de nuestro país.