Reformas estructurales: la ruta del fracaso

Durante las últimas décadas hemos escuchado decir a voceros oficiales que México no crece por la falta de “reformas estructurales”. Sin embargo, a lo largo de 30 años se han concretado decenas de reformas. Y la consecuencia no ha sido el repunte económico. Por el contrario, el desastre que vive México hoy ha sido construido a través de esas reformas. No es su ausencia lo que impide el crecimiento. Es la concreción de las reformas estructurales lo que ha detenido el crecimiento de México. Para entenderlo, hagamos el repaso de algunas de ellas.

  • MARTÍ BATRES
  • 22 de Septiembre de 2013
  • 00:00 hrs.
Reforma Constitucional de 1983. En febrero de 1983, se reformaron los artículos 25 y 28 de la Constitución para establecer las 11 áreas estratégicas en las que el Estado intervendría de manera exclusiva: acuñación de moneda, correos, telégrafos, radiotelegrafía y comunicación vía satélite, emisión de billetes, petróleo y demás hidrocarburos, petroquímica básica, minerales radiactivos y generación de energía nuclear, electricidad y ferrocarriles. Aunque aparentemente se trataba de fortalecer la rectoría del Estado en la economía, en realidad fue una forma de restringir su presencia, pues hasta ese año participaba en 63 ramas económicas diferentes. Gracias a esta reforma, el gobierno privatizó en una década cerca de 1000 empresas nacionales.
Régimen de consolidación fiscal. A partir de 1983, se instrumenta el llamado régimen de consolidación fiscal. Así se permite que las grandes empresas puedan declarar menos ganancias de las que realmente tienen, deduciendo las pérdidas de sus propias filiales. De esta forma, eluden la tasa formal plasmada en la Ley y terminan pagando tasas reales de proporciones mucho más pequeñas.
Reglamento de la Ley para la Inversión Extranjera. En 1989 se decretó el nuevo reglamento de la ley para promover la inversión mexicana y regular la inversión extranjera. Con este ordenamiento se autoriza a los inversionistas extranjeros a poseer el 100 % del capital en empresas de sectores no restringidos.
Descentralización educativa. En 1992 inicia la llamada descentralización educativa. Sin embargo, esto no fortaleció a los estados y menos aún a la educación. A partir de entonces, el gasto en este sector se fue reduciendo junto con los salarios a los docentes y la inversión en infraestructura escolar.
La reforma al artículo 27 constitucional. El 6 de enero de 1992, se reforma el artículo 27 de la Constitución para permitir la inversión extranjera en el campo y la mercantilización del ejido. Gracias a esto, el campo se secó económicamente, se disparó la migración a los Estados Unidos, los productos agrícolas de este país arrasaron a los mexicanos, las importaciones se elevaron, México perdió su autosuficiencia alimentaria y retornaron los índices de pobreza rural propios de los años 50.
Ley Minera. El 6 de mayo de 1992, se reformó la Ley Minera. Con ella se entregaron concesiones a particulares hasta por 50 años, se eliminaron los límites a la superficie que podía ser explotada y se derogó el impuesto a la extracción de minerales. La consecuencia fue un saqueo mucho más despiadado que el ocurrido durante la colonia. De 1521 a 1830, fueron extraídas 191 toneladas de oro y 33,465 de plata. ¡Pero entre el año 2000 y el 2010 fueron extraídas 419 toneladas de oro y 56,144 de plata! Y lo peor es que a cambio de la enorme riqueza nacional entregada, el país no obtuvo nada, sólo explotación y riesgo para sus trabajadores.
Reforma a la Ley del servicio público eléctrico. El 22 de diciembre de 1992, se aprobó la reforma a la Ley del servicio público eléctrico con el objetivo de permitir la generación de energía eléctrica por particulares, violándose así la Constitución. Actualmente, las compañías extranjeras producen casi el 50% de la energía eléctrica del país, y el gobierno destina cada año 80 mil millones de pesos para comprarles dicha producción a esas empresas.
Reforma al artículo 3º constitucional. El 5 de marzo de 1993, se reforma el artículo 3º constitucional para agregar un texto que relativiza la responsabilidad del Estado en la educación superior. El resultado es desastroso. El crecimiento de la educación superior se estanca, y México se queda rezagado frente a otros países que ven crecer su matrícula.
Autonomía al Banco Central. El 10 de junio de 1993, se aprueba la reforma constitucional que otorga autonomía al Banco de México. De esta forma, el Banco de México queda impedido para instrumentar políticas económicas orientadas al crecimiento económico, y su única función es controlar la inflación.
Ley del Comercio Exterior. En 1993, se promulga la Ley del Comercio Exterior, que da institucionalidad a la caída de los aranceles y a la reducción de los permisos de importación. Con ello se debilitan los ingresos del Estado y se abren las fronteras de par en par a la importación de productos que provocaron la quiebra de miles de empresas mexicanas y la pérdida de fuentes de empleo.
Ley de Inversiones Extranjeras. En 1993, se publica la nueva Ley de Inversiones Extranjeras. Por medio de ésta, el sector manufacturero quedó totalmente abierto a la inversión extranjera. Se eliminaron las restricciones a la participación extranjera mayoritaria en petroquímica secundaria, industria de autopartes, construcción de camiones y autobuses y la banca, entre otros sectores.
Aumento del IVA del 10 al 15 por ciento. El 18 de marzo de 1995, se aprobó el aumento del IVA del 10 al 15%. Con ello se provocó una agudización de las desigualdades sociales y se recargó el costo de la crisis financiera derivada del llamado “error de diciembre” de 1994 en las clases populares y las clases medias. En el sexenio de Felipe Calderón, el IVA pasó del 15 al 16%. Y ahora se pretende llevarlo rubros como el alquiler de vivienda, los créditos hipotecarios y las colegiaturas.
Reforma de las pensiones. El 23 de mayo de 1996, se aprobó una nueva ley de los sistemas de ahorro para retiro. Las pensiones de los trabajadores sirven ahora como una nueva forma de capitalización de una banca insaciable que no pierde, pero que sí pone en riesgo y en la  incertidumbre la jubilación de los ahorradores cautivos.
Reforma a la Ley del ISSSTE. El 22 de marzo de 2007, se reformó la Ley del ISSSTE para entregar las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado a los bancos, como se había hecho ya con las pensiones de los trabajadores de las empresas privadas anteriormente. La reforma obliga a los trabajadores a realizar mayores aportaciones y disminuye el monto final que recibirán al jubilarse.
Reforma a la Ley del Impuesto Sobre la Renta. El 8 de diciembre del 2005, se reformó la Ley del Impuesto Sobre la Renta para permitir a las grandes empresas diferir el pago de impuestos hasta por el 100% de sus contribuciones.
Reforma energética. El 24 de octubre de 2008, se  reformó la Ley de PEMEX para permitir la firma de contratos incentivados con empresas extranjeras a las que se les compartirá a partir de ese momento un porcentaje de las ganancias derivadas de la explotación de nuevos yacimientos petroleros en bloques exclusivos del territorio nacional durante lapsos prolongados de hasta 25 años. Dichos contratos detonaron nuevas formas de corrupción financiera y disminuyeron la renta petrolera del país.
Reforma Laboral Se concretó la reforma laboral en noviembre del 2012. Dicha reforma permite turnos laborales fraccionados, subcontratación, contratos por hora, disminución del pago de salarios caídos, despidos sin notificación, contratos a prueba con despido inmediato, disminución de  las responsabilidades económicas del patrón, desconocimiento de la antigüedad del trabajador, eliminación de la bilateralidad, ascensos por productividad a juicio del patrón. La reforma laboral no ha producido un solo nuevo empleo, de los 300 mil prometidos.
Reforma educativa. En diciembre del 2012, se aprobó una nueva reforma a los artículos 3o y 73 constitucionales. Con esa modificación, los maestros pasaron de ser trabajadores con estabilidad laboral a ser personal prácticamente eventual, sujetos a despido en cualquier momento. Dicha reforma “educativa” no incluyó una propuesta pedagógica. Adicionalmente, vulnera la gratuidad de la educación, al promover la corresponsabilidad de los padres de familia en el mantenimiento de las escuelas.
Reforma de las telecomunicaciones En abril del 2013, se aprobó la reforma en telecomunicaciones. Con ella, el capital extranjero podrá invertir ahora en un 100 % en telecomunicaciones, una posibilidad que no permiten, por cierto, nuestros socios comerciales, Estados Unidos y Canadá.
Después de analizar el desastre que las políticas neoliberales han provocado, estamos obligados a preguntarnos ¿Debemos seguir jugando a las privatizaciones y reformas estructurales? ¿Debemos poner el petróleo bajo este riesgo?
Twitter: @martibatres