Simulación para la privatización

Se los dijo Andrés Manuel López Obrador y dijeron que no. Pero resultó cierto. Para sacar adelante sus reformas, el PRI se apoyaría en el PRD en el caso de la hacendaria, y en el PAN, en el caso de la energética. Así, permitiría al primero votar contra la energética y al segundo contra la hacendaria. De esta manera, lograría un triple objetivo: mantendría la vigencia del pacto, utilizaría a ambos partidos como escudos para amortiguar los elevados costos políticos de dichas decisiones antipopulares y les daría oportunidad de parecer "congruentes" frente a sus respectivos nichos electorales.

  • MARTÍ BATRES
  • 10 de Noviembre de 2013
  • 00:00 hrs.

Pero el juego de las apariencias dura poco, pues es imposible disociar las distintas decisiones que toma un mismo gobierno. En los hechos, tanto el PRD como el PAN, han abrazado el proyecto del gobierno federal y están pagando un alto costo por ello. El ganón otra vez resultó el PRI.

El resultado podría ser que el gobierno se salga con la suya y que PAN y PRD queden exhibidos como cómplices de decisiones que dicen combatir.

Y es que si de verdad ambos partidos se opusieran a las decisiones que se están tomando en el Congreso, podrían echar mano de numerosos recursos políticos.

Por ejemplo, el PAN podría advertir al gobierno que de no retirar su iniciativa hacendaria, no contaría con su apoyo para la reforma energética. Y el PRD podría decir que no votaría a favor de la reforma hacendaria si no se retiraba la reforma energética. O incluso, ambos podrían hacer un frente común para echar abajo las dos iniciativas.

Sin embargo, nada de eso sucedió, ninguna de las dos fuerzas políticas ha hecho algo verdaderamente significativo para impedir que se apruebe lo que en el discurso consideran lesivo para el país y sus electores. Han dejado al gobierno avanzar e imponer su agenda.

El PAN juega el triste papel de vasallo. Difunde su supuesta oposición a la reforma hacendaria, que afectará a mucha gente que le ha dado su voto históricamente, pero nunca se propuso hacer alianzas, movilización ciudadana u otras acciones para impedirla. En el 2006, tomó la tribuna parlamentaria para facilitar la toma de protesta de Felipe Calderón, pero ahora fue incapaz de hacerlo para defender a los ciudadanos que son agredidos con el aumento de impuestos. Es más, se prepara ya para ayudar a la aprobación de una reforma energética más privatizadora que la iniciativa oficial, para que el gobierno diga que fue obligado o condicionado por el PAN. Triste papel de vasallo de quien no obtuvo el apoyo del PRI para la misma reforma en el 2008 cuando era gobierno, pero está dispuesto a darlo como oposición.

Por su parte, el PRD ayudó al gobierno federal a darle un tinte "progresista" a su reforma hacendaria, pero a final de cuentas con ello facilitó la aprobación de la reforma energética.

Y es que no es cierto que el gobierno sea reaccionario en su propuesta energética y progresista en la reforma hacendaria. Se trata del mismo proyecto. Ambas reformas se complementan. La reforma hacendaria tiene el objetivo de proporcionar los recursos que pierda el Estado en caso de que se apruebe la reforma energética que llevaría a compartir las utilidades del petróleo.

El alza de impuestos es el primer capítulo de la privatización del petróleo. No es cierto que los 250 mil millones de pesos provenientes de los nuevos impuestos sean para financiar el seguro del desempleo y la pensión de adultos mayores. Ambos programas cuestan 30 mil millones de pesos, es decir, el monto que el gobierno dejó de ejercer este año. Entonces, ¿para qué aumentar impuestos? La respuesta es fácil: para financiar la privatización del petróleo.

El objetivo de la reforma fiscal es lograr que los ciudadanos paguemos el monto que las trasnacionales se llevarían con la privatización. Los neoliberales aplican de nuevo la lógica del Robin Hood perverso: quitarle a los que necesitan (pequeñas y medianas empresas, profesionistas, ciudadanos de la zona fronteriza, clases medias, trabajadores) para darle a quienes les sobra (petroleras transnacionales).

Lo que estamos viendo es un juego de simulación. Un escenario en el que todos los miembros del Pacto contribuyen a la privatización del petróleo.

Twitter: @martibatres