Traición a la camiseta

Recientemente ha ocurrido un hecho que ha desatado un profundo debate en los medios de comunicación, un acto que ha provocado una seria indignación en un amplio sector de los líderes de opinión, que para muchos significa una verdadera traición a la patria y es que pocos pueden creer que un mexicano decida no luchar por los intereses nacionales y que estos le sean más bien indiferentes.

  • MARTÍ BATRES
  • 09 de Febrero de 2014
  • 00:00 hrs.
 Sin duda llama la atención que Carlos Vela, delantero mexicano de la Real Sociedad, se niegue a formar parte de la Selección Nacional. No obstante, provoca inquietud que los medios dediquen más espacio y crítica a la negativa de Vela que al hecho de que Enrique Peña Nieto no sólo se niegue a ponerse la camiseta tricolor sino que juegue abiertamente para los equipos extranjeros.
 No se trata de minimizar los intereses de la afición sino de poner las cosas en su justa dimensión. El futbol, como certeramente lo señala Jorge Valdano, “es lo más importante entre las cosas menos importantes". Sin embargo, en este caso, los medios decidieron que es más trascendente la veleidad de Vela que la traición de Peña.
 El delantero ha recibido críticas de cronistas deportivos, personajes de la farándula y no pocos conductores de espacios “políticos” e incluso se abrieron los micrófonos al ciudadano común. Mientras, los actos cometidos por Peña y los legisladores del Pacto por México relacionados con la privatización del petróleo, no merecieron en la mayoría de los casos ni el asomo de una crítica. Ahí no hubo debate, ahí no se reclamó la falta de amor a la camiseta, ni se invocó la responsabilidad de quien antes de comenzar el juego se fue a entregar a los equipos de otros países.
 La decisión de Carlos Vela no compromete la soberanía, ni el honor, ni mucho menos la seguridad o la independencia nacional, la privatización del petróleo impulsada por Peña Nieto sí. No obstante, para la mayoría de los espacios informativos el hecho lejos de merecer críticas fue recibido con aplausos ajustados al guión presidencial.
 La doble moral de los medios indica que lo que resulta escandaloso en el futbol es intrascendente en la política, que lo que es pecado en la cancha es virtud en el parlamento, que mientras un jugador debe defender los colores nacionales con entrega y buen modo, el presidente es libre de defender los intereses de otra camiseta, que mientras los futbolistas nacionales deben tener como principal objetivo el aplauso de la afición nacional los políticos son libres de buscar el aplauso del extranjero antes que la aprobación del pueblo de México.
 Sin embargo, a pesar de la doble moral, el intenso bombardeo propagandístico de los medios y el bloqueo a la crítica no han podido ocultar el descontento, ni frenar la estrategia de defensa del petróleo.
 Esta semana, Morena encabezada por Andrés Manuel López Obrador presentó ante la Procuraduría General de la República la denuncia por traición a la patria contra Enrique Peña Nieto. Evidentemente la oposición no peca de ingenua, Morena no aspira a que un procurador nombrado por el presidente proceda contra su jefe. Sin embargo, confía en que los tiempos van a cambiar y confía también en el poder de los símbolos: Peña es el único presidente de México en la época actual acusado de traición a la patria y esa marca no se la podrá quitar jamás porque el petróleo es para México la cosa más importante entre las cosas importantes. Algún día ese juicio se abrirá.

Twitter: @martibatres